La Navidad, además de los regalos y los festejos, viene acompañada de un aumento del consumo de alcohol y de alimentos ricos en grasas, azúcares y sal. Y no solo las fechas señaladas sino también los días de vacaciones, en los que, además, se reduce la actividad física.
Para controlar estos excesos y evitar que la salud digestiva se resienta esta Navidad con la aparición de molestias como las náuseas, gastritis, reflujo o el estreñimiento, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, a través de su Vocalía Nacional de Alimentación, recomienda a la población planificar los menús; servir raciones pequeñas en cada uno de los platos, y cuidar el resto de las comidas en días no festivos, optando por las comidas habituales y saludables, como las verduras, hortalizas, la fruta fresca y la proteína procedente de huevos, pescados, carne blanca y legumbres.